¿Qué fue de Unai Osa?
Unai Osa (Zestoa, 1975) se dio a conocer en el Giro 2001, cuando quedó tercero, por detrás de Gilberto Simoni y Abraham Olano. Once años después, nos recuerda los mejores momentos de su carrera, y también su salida del ciclismo, tras verse salpicado por la Operación Puerto. Y, como todo el mundo ciclista, se deshace en elogios hacia Pablo Lastras.
¿Qué ha sido de Unai Osa durante este tiempo?
Cuando salió lo de la Operación Puerto, ya tenía claro que para ir a un equipo fuera del Pro Tour, no iba a correr. No iba a hacer como otros, que se han ido a Portugal o a equipos pequeños, que no te valoran nada o no te pagan nada. Para eso nos agarramos a una vida normal. Un trabajito, y fuera… Yo tenía 31 años, y aún tenía bastantes años de ciclismo. De hecho, ahora cada vez se van alargando más las carreras. No sé por qué… tal vez porque la gente joven no empuja como antes. No tiene sentido que gente como Lastras mismamente, esté andando ahora más que antes. Los dos hermanos tomamos esta decisión, y no nos hemos arrepentido. Viendo que con gente como Mancebo o Sevilla, el ciclismo no ha hecho nada por ellos, entonces tomamos el camino adecuado.
¿En qué has empleado el tiempo?
Estuve siete meses en el paro. Salía a andar en bici, pero no me llenaba, porque pensaba “¿qué hago, si esto ya no es mi trabajo?”. Busqué un trabajo de comercial en una empresa y estuve allí tres años. Ahora estoy vendiendo cafés, también como comercial.
Muy distinto al ciclismo
Totalmente, pero por lo menos no estás encerrado todo el día en una fábrica y así puedes hablar con la gente. Pero sigo el ciclismo, porque soy un apasionado, especialmente del Giro.
¿Tienes alguna vinculación con el ciclismo?
No, más allá de salir en bici.
¿Has corrido alguna Quebrantahuesos, no?
Sí, tres años, pero para ayudar a un amigo. Este año no voy a ir, porque me da miedo. No tiene nada de cicloturismo. No estoy de acuerdo con esas pruebas, porque encima te dan trofeos. Se termina convirtiendo en una competición.
¿Es muy distinto el ciclismo actual al de tu época?
(reitera) Lo que veo distinto es que la gente dura más. En mi época decíamos que a los 33 o 34 años, como mucho, había que dejarlo, porque la gente joven te quitaba el puesto. Ves ahora a gente como Marzio Bruseghin, que debería estar hace cuatro o cinco años en su casa. No sé si es porque hay poca cantera y los jóvenes no son disciplinados… Pablo Lastras, con el une una buena amistad, me dice: “Unai, que profesionales como nosotros ya no existen. Que no se cuidan igual”.
La gente te recuerda como ‘el del podio del Giro’. ¿Qué recuerdas de ese 2001?
Recuerdos buenísimos. El año anterior ya hubiera andado muy bien, tras haber quedado cuarto en Trentino. Llegué muy bien preparado, los 15 días previos al Giro fueron en los que mejor me he encontrado. Pero en la primera etapa me caí en una montonera y me rompí el escafoides. En ese Giro hubiera dado guerra, seguro. Ya en 2001, el equipo llevó a Piepoli como líder, pero yo confiaba mucho en mí tras los entrenamientos. Le dije a Eusebio: “Por favor, no me hagas trabajar hasta la quinta etapa, la de Montevergine, porque me encuentro bien“. Y así fue, Piepoli se quedó un poco atrás, y en el último kilómetro fui capaz de atacar. A partir de ahí, el equipo me cuidó muy bien, especialmente Lastras.
Esa charla con Eusebio llegó tras un mal prólogo…
Es que yo era muy malo en contrarreloj, pero un prólogo no tiene nada que ver. ¡Era de kilómetro y medio! Ahí no se ve la forma de un chaval. Hice el 112 o así, pero no me encontré. No sabía si estaba montando una bici o una burra. En el pasillo del hotel me preguntó que cómo me había encontrado. Le dije: “Pues mal. He estado desastroso”. Y me respondió: “Unai, tú tranquilo, si aquí a lo que vienes es a ganar una etapa. Olvídate de la general”. Le rogué que esperara hasta la quinta etapa sin trabajar para Piepoli, como he dicho antes. Me siguió insistiendo en que venía para ganar una etapa. Yo pensaba que podía estar entre los diez primeros, aunque no en el podio. Me encontraba muy bien y además ya había ganado en Tour del Porvenir. En la primera reunión que tuvimos, Eusebio ya dijo “Piepoli líder, pero Unai le tenemos ahí por si acaso…“. Y mira, el tiempo me dio la razón. Menos mal que tuve carácter.
Y llegó la redada de San Remo y la suspensión de la etapa de La Fauniera
Mira, yo a Olano le tengo mucho respeto. Sé que ha sido mucho mejor corredor que yo, pero yo tenía claro que ese día le iba a desbancar del segundo puesto. Fue una pena, porque Simoni estaba en otra galaxia. Pero yo en montaña iba yo mejor que Abraham.
Te faltó correr esa gran etapa…
Bueno, no hay dudas. Al final, 20 días te ponen en tu sitio. Por una etapa más… yo estaba seguro de mis fuerzas, y en la última etapa dura, el único que pudo salir a la rueda de Simoni era yo.
¿A quién ves mejor en este Giro?
Tengo mis dudas. Pero veo a tres: Joaquín, Scarponi y Basso. Pero con Ivan me he quedado sorprendido porque en Romandía no estuvo nada bien, y resulta que en el prólogo estuvo mejor de lo esperado, porque últimamente no hace cronos buenas. Ahora se le ve más justito, pero en la última semana estará ahí en los puertos largos y duros. Purito sería más normal que acusase la dureza de la última semana, porque lleva a un buen nivel durante mucho tiempo.
¿Por qué no se volvió a ver al mejor Unai Osa desde aquel Giro?
Se dieron bastantes circunstancias. Yo mismo tengo esa pregunta, porque lo difícil es conseguir algo así. Al año siguiente hice alguna cosilla, luego he peleado en la Vuelta con los mejores. Es verdad que en 2002 me hicieron una putada, porque a quince días de correr el Giro, me dijeron que no lo hacía, después de haberlo preparado todo el año. Fui al Tour sin descansar, y aunque en el Dauphiné estuve muy bien, luego se me hizo muy largo y no estuve al nivel esperado. El 18º no vale para nada cuando has quedado tercero en una grande. También afectaron los malos vicios que tenía sobre la bici, me refiero a las posturas. Me torcí muchísimo por las caídas, y hoy en día a veces llego con dolor de rodilla por las posturas. Con los biomecánicos que hay ahora en el equipo, algo se hubiera podido solucionar, seguro. Además, cada persona somos un mundo. Mira mi hermano, que siempre ha sido mi hermano, al final ‘pintaba’ más que yo. Yo me debí hacer más rápido, porque por lo demás no tiene sentido, porque me cuidaba lo mismo.
Todos los ciclistas que fichan por Movistar dicen que el equipo es una pequeña familia. ¿Era igual en tu época o la presión era mayor por el reciente pasado con Induráin?
El ambiente que había en Banesto era muy bueno. Si en algo eran buenos Echávarri y Unzué, era en dar tranquilidad. No teníamos ninguna presión. Lo que sucede es que Mancebo, Piepoli, Lastras o yo éramos muy profesionales, y la presión nos la metíamos nosotros.
Tal vez hubieras rendido mejor en un equipo con menos gallos en el corral
No creo. Siempre he sido un privilegiado, porque corrí las mejores carreras desde que subí de aficionados. Mira, nosotros decíamos que en el equipo había ‘tapahuecos’, que eran gente que habían pasado a profesionales, y tienen que ganarse el puesto. Mi hermano, por ejemplo, sí era un ‘tapahuecos’. Yo no, desde el principio estuve en buenas carreras. Y en el Giro 2001, sin ir de líder, tuve mi oportunidad y todos me estuvieron apoyando. No hubo tantos líderes.
La gente te comparó con Perico, empezando por José Miguel Echávarri, ¿una presión añadida?
Yo no lo veía así. Sabía desde joven que era muy buen corredor. Esa presión, no del equipo, sino mía, sí me pudo traicionar. En la primera carrera, en Mallorca, estuve arriba con Jalabert y Zülle. Pensaba que siempre tenía que ser así, que subiendo tenía que ser de los mejores. Pero luego te das cuenta de que no es así. La prensa influye, ¿eh? Porque luego lees cosas y te las crees. Te gusta escuchar palabras como las de José Miguel, pero al final si vas a una carrera y no estás como crees que debes estar, te pasa factura.
¿De qué compañero aprendiste más cosas?
Al principio, de Ramontxu González Arrieta. El ciclismo ha cambiado. Cuando pasabas a profesionales, respetabas al que llevaba cuatro o cinco años de profesional. Yo era un chaval que con 21 años, y sin apenas haber salido de casa, me encontré en todo un Banesto. Ramontxu me daba explicaciones. Por ejemplo, que no me obsesionara con el calendario que yo tuviera, porque me cambiaría cada dos por tres. Al principio me ayudó mucho. Luego, Abraham, que se portó muy bien los hermanos. Estuvimos entrenando un año durante 15 días por su casa. Pero a quien le debo mucho es a Pablo Lastras, era un hermano para mí. Cuando iba a una grande pedía que fuera conmigo. Era con quien más hablaba de todo. Esa confianza no la tenía con otros.
Conociste de jovencito a Lastras, que es ya un director en potencia desde la carretera… ¿cómo era Pablo de joven?
A Pablo le he dicho a veces que es demasiado bueno como persona. Es todo corazón y tiene que enseñarlo. A veces se le veía como un cura. “Pablo, me cago en la leche, que tienes que mirar por ti a veces“, le decía. Y ahora está durando tanto, porque le encanta enseñar a los jóvenes. Va a durar hasta que le echen, porque lo hace a gusto y el entrenamiento no le cuesta…
Un caso muy especial el suyo…
Mira, he conocido a gente en profesionales que les preguntabas por si habían visto una carrera que no habían corrido y me decían : “Ahh, que le den por culo, si a mí no me gusta”. No te voy a nombrar, pero en Banesto había gente así… y han llegado a ser directores. Lo normal es que lo seamos Pablo, Mancebo o nosotros, que lo vivíamos y lo de sacrificarnos lo llevábamos en vena. Pero otros lo hacían por trabajo y por dinero.
Te sorprende que ahora los ciclistas prolonguen tanto su carrera… mira Txente, que estuvo hasta el año pasado
Era parecido a Pablo. Cuando tenía un líder, sabía que tenía que estar toda el día junto a él, y cuando no lo tienen se meten en la escapada y ganan su etapita. Un profesional como la copa de un pino.
Seis años después, la Operación Puerta sigue viva.
Se hizo una injusticia tremenda y fue todo político. Sigo sin entender como gente como Scarponi o Basso siguen corriendo en Pro Tour y otros como Mancebo o Sevilla estén en no sé donde como si no existieran. Y no te digo nada de nosotros, que no teníamos sanción ni nada, pero al menos cogimos la decisión de ‘todo o nada’. O seguíamos como Dios manda o lo dejábamos. Pero la vida continúa y al menos nosotros trabajamos y tenemos una vida normal. Pero es que me da por saco que el tema siga así.
¿Fue el ciclismo una víctima fácil?
Allí salieron nombres muy importantes de otros deportes y al final no pasó nada con ellos. En el ciclismo, gente que no teníamos nada que ver, salimos fastidiados. La culpa es de la UCI. Han hecho cosas bien, como poner el límite de hematocrito en 50%, pero se les ha ido de las manos. Se mira todo minuciosamente en el ciclismo, pero no en los deportes. ¿Que hay que ir a por el doping? Sí, pero en todos los deportes por igual.
¿Es solidaria la gente del ciclismo?
No, para nada.
Tal vez por ahí empieza el problema del ciclismo
Puede ser, pero la culpa la tienen la UCI y los mánagers de los equipos. Si a un trabajador le dicen que si hace huelga, le van a echar, ¿qué hace? Pues ir a trabajar. Con los ciclistas pasa lo mismo. No somos nadie.
¿Guardas algún recuerdo bueno de Liberty?
Lo único que Manolo Sáiz, sería lo que sería, pero tenía una vista de la ostra. Si miras los corredores que tenía ese equipo, tenían un gran porvenir. Por lo demás, hicimos una sola concentración y corrí sólo País Vasco, Castilla-León y Giro. No tuve tiempo ni para conocer al personal. Con Manolo sólo estuve en País Vasco. Tenía una vista enorme y lo hacía todo por el bien del ciclista.
En Liberty coincidiste con Contador, el año antes de ganar su primer Tour
Tengo un recuerdo con Contador. En la concentración en Santander los dos lesionados éramos él y yo, algo le pasó en la espalda. Como no podíamos entrenar, nos quedamos sin hacer nada en la habitación. Me acuerdo que le decía “Contador, que eres aquí el futuro…”, y me respondía “bah, Déjate de chorradas. Venga que no es para tanto”. Era un chaval tímido, decía que no, pero creía en sí mismo. Era muy profesional y se veía que iba a llegar lejos. Y ha tenido muy mala suerte, porque para mí ha sido mejor Contador que Induráin. Lo único, que no le han dejado hacer su carrera profesional.
¿Cómo has visto desde la distancia su caso?
Pues que no tiene sentido. Si has dado positivo con una pequeña muestra, pues al día siguiente sancionado. Y si no has dado, libre. Lo que no puedes hacer es dejarle correr un año, que gane el Giro mientras estaba perseguido, haciéndole controles en el baño de su casa, y luego le sancionan. ¿Pero en qué país estamos?
¿Hay opciones de que termines volviendo al ciclismo como director?
Ahora mismo lo veo complicado, porque no tengo carnet de director. Pero el ciclismo me encanta, ayudar a los jóvenes. Pero ahora no lo veo, porque voy a tener familia. Lo que menos me gustaba del ciclismo era estar tanto tiempo fuera de casa… pero la vida da muchas vueltas.
Pero está cada vez más difícil todo, empezando por la cantera.
Cuando veo carreras en el norte de cadetes o juveniles, me veo sorprendido por la poca gente que corre. Ves el pelotón y parece que es el grupo de escapados. En mi época de juveniles corrían 200 ciclistas y ahora salen 70. Todo está cambiando. Los chavales están demasiado ocupados. Salen de la escuela, y si no es la Play Station, tienen música, inglés o Espíritu Santo. Están medio amariconados y no les gusta sufrir.
Fotos: Itxaspe.com/UnaiOsa
Etiquetas | Aitor Osa, Banesto, Liberty Seguros, Operación Puerto, Unai Osa
Magnífica entrevista y buenas respuestas, si bien se echa de menos lo de siempre: claridad. Es decir, han pasado ya muchos años y siguen negando lo evidente: Que en el año 2006 y atrás la EPO corría por el pelotón como si fuera aspirina. LA razón de que Scarponi y BAsso volvieran y Mancebo no, es clara: Los italianos estuvieron sancionados uno o dos años. Mancebo siguió corriendo, y eso le pasó factura. Insisto, muy buena la charla pero falta sinceridad en Unai, que se siga hablando de complots políticos es de risa, el aficionado ya sabe lo que había( y personalmente no me importa, lo valoro igual), y no hay que tomarle por inocente. Pero repito, grande Unai Osa.
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0Que pedazo de corredor era unai,mi mejor recuerdo este giro 2001,lo he seguido siempre un grandissimo corredor,aun guardo un maillot de ibanesto como un tesoro.
espero poder ver-lo algun dia en algun equipo
hoy mi hijo se llama unai
gracias por estos años de ciclismo
jordi
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0Mancebo fue confidente de la policía, traicionando a sus compañeros de arcón frigorífico. Por eso no le quiere ningún equipo.
Además, Eufemiano se reía de él porque le daba placebo, ya que de forma natural Paquito Mancebo (“Goku” en sánscrito de Eufe) lo tenía ya cerca del límite.
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0Aitor Osa, positivo con EPO en una carrera de montaña celebrada en abril
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Vuelta a España | 2.WT | 18.08-09.09
