Estados Unidos, ¿el modelo del futuro?
Estados Unidos continúa siendo un mundo aparte en lo que se refiere a ciclismo profesional. La mayor parte de las pruebas se disputan bajo la modalidad de critérium, contando con un reglamento propio e incluso con una normativa antidopaje totalmente diferente a la que trabaja en las pruebas vinculadas a la UCI. Sin embargo, cada vez más organizadores se atreven a cruzar la línea entre el calendario nacional y el UCI, el que da acceso a equipos y figuras extranjeras. La última carrera estadounidense en saltar al campo profesional ha sido el Tour de Gila, disputada la pasada semana en el estado de Nuevo México.
El Tour de Gila se celebra de manera ininterrumpida desde 1987. En su palmarés encontramos nombres conocidos tales como Kevin Livingston (1992), Jonathan Vaughters (1995), Levi Leipheimer (2009 y 2010) o Francisco Mancebo (2011). Curiosa la historia de Leipheimer, ya que en ambas ediciones tuvo que solicitar un permiso especial a la UCI para participar en una carrera del calendario nacional. Tanto él como Lance Armstrong, Tom Danielson o David Zabriskie han tomado parte en el Tour de Gila gracias a esta bula, concedida bajo el pretexto de que suponía la única forma de preparar la temporada europea en suelo americano durante estos meses de competición. Leipheimer ganó sus dos ediciones con los colores del “Mellow Johnny´s”, la tienda de bicicletas de Lance Armstrong. Todo queda en familia.
En su debut en el calendario UCI (2.2) el Tour de Gila contó en su salida con tres equipos de la categoría profesional: Team Type 1, United Healthcare y Champion System, y con dos ciclistas españoles, el ganador de la pasada edición, Francisco Mancebo, y el madrileño Javier Megías. No han sido los únicos que han pasado una semana de duro trabajo en Nuevo México. El continental Jamis Sutter Home contó con los servicios del masajista murciano David Calatayud. Natural de Santomera, “Calata” llegó a debutar en profesionales con el conjunto Contentpolis-Ampo. Una vez retirado ha seguido ligado al ciclismo como coordinador de las bases de la Federación Murciana de Ciclismo y como auxiliar de forma esporádica en el Jamis Sutter. Él nos hará de guía y nos contará en exclusiva para Revolutio.es su experiencia en el Tour de Gila y cómo ve la transformación del creciente calendario norteamericano.

David Calatayud ganando una etapa de la Vuelta a Cartagena (Murciaciclismo)
El modelo americano
A pesar de que son muchos los posibles nexos de unión entre David Calatayud y el Jamis Sutter fue Lucas Sebastián Haedo quien hizo posible que el murciano comenzara a trabajar para un equipo con amplia representación hispana. El pequeño de los Haedo pasó dos temporadas en la estructura norteamericana antes de fichar por Saxo Bank. “A Lucas le conocí en España en su etapa amateur. Él fue quien me puso en contacto con Sebastián Alexandre, el director del Jamis Sutter, porque estaban buscando un masajista para varias pruebas”. Su debut se produjo en la Vuelta a México.
David se queda con uno de los aspectos que más le ha impactado: “la organización que hay en todo. Cada aspecto se prepara al milímetro. Es un ciclismo muy diferente al europeo pero sobre todo por su organización. Además, allí todo está enfocado al espectáculo. Buscan crear un producto espectacular para poder vender, porque hay mucho merchandising. Alrededor de las etapas todo funciona como una fiesta”. Se busca atraer al mayor público posible, porque de ello dependerá gran parte de los ingresos. “No extraña ver a familias enteras con sombrillas en mitad del desierto esperando el paso de la prueba”, resalta el santomerano. “Además de los profesionales también compiten féminas, máster y sub 16. Se da la salida cada media hora por categorías”.
Sin embargo, resulta obligado hacer hincapié en el aspecto económico, un modelo totalmente revolucionario y que al menos en Estados Unidos parece funcionar. “Se paga por todo. Los equipos han de pagar una inscripción de entre 5.000 o 6.000 dólares. Se hace porque en Estados Unidos hay que pagar a la policía, al personal de las metas, a las personas que se colocan a controlar el tráfico en los cruces. Todos cobran. Nadie realiza el trabajo de forma gratuita”. Los equipos sufragan con su inscripción parte de estos gastos, el resto corresponde a patrocinadores, pero ven recompensada su alta inversión con los premios económicos que la organización otorga a cualquier victoria. “Hay ciclistas que ganan más con los premios que con su sueldo, y eso que los sueldos no están nada mal y no tienen nada que envidiar a los de un equipo medio en Europa”, resume Calatayud. ¿Funcionaría aquí ese modelo? “No se sabe. Es cierto que en Estados Unidos la situación de crisis no es tan profunda pero está claro que allí al menos funciona”.
Pero el Tour de Gila también tiene un hándicap. “Se organiza alrededor de la localidad de Silver City, una ciudad con escasa oferta hotelera. La mayoría de los hoteles son pequeños y algunos ni tienen comedor. De hecho nosotros tuvimos que llevar hornillos y cazuelas. Los propios corredores se preparaban sus comidas en sus habitaciones y allí nadie se extrañaba”.
La carrera la ganó el australiano Rory Sutherland, un buen escalador del United Healthcare con pasado en Rabobank pero con amplia trayectoria en formaciones americanas. Francisco Mancebo sólo pudo finalizar cuarto. “Hablé con él y me aseguró que venía muy cansado después de competir en otra prueba. No llegaba en su mejor momento por lo que estaba muy satisfecho por el resultado. Allí es tratado como una gran figura. Todos le respetan. Es presentado por todo lo alto en las salidas. Es curioso, porque aunque no haya dado positivo es un corredor marcado en Europa y en Estados Unidos son muy estrictos con todo lo relativo al dopaje. Se lo toman muy en serio y en los equipos no se bromea nada con ese tema. Sin embargo, a Mancebo le admiran y le respetan”.
Jamis Sutter no se fue de vacío de Nuevo México. Alejandro Borrajo sumó un éxito en la cuarta etapa. “Hicimos doblete, ya que Alejandro fue primero y Aníbal segundo. Son dos corredores que se han adaptado muy bien a Estados Unidos y sobre todo a los critérium. Era un circuito de 1,2 kilómetros al que se daban bastantes vueltas. En esas condiciones los Borrajo son unos auténticos especialistas”. Y no habrá resultado sencillo para Alejandro, un corredor que ha disputado incluso el Giro de Italia con el Panaria de los Reverberi y que ha luchado por triunfos de etapa en sus llegadas masivas. De vuelta a Murcia, David no descarta nuevas aventuras con los americanos: “me han ofrecido ir con ellos al Tour de Río”, asegura. De allí traerá nuevas historias.
Foto cabecera: Tour of the Gila
Etiquetas | Alejandro Borrajo, David Calatayud, Jamis Sutter Home, Tour de Gila







Vuelta a España | 2.WT | 18.08-09.09
